En inglés, existe una palabra que se utiliza para definir los esfuerzos que hace una organización para conectar sus ideas o prácticas con los esfuerzos de otras organizaciones, grupos o público en general. Este término es “outreach” y a diferencia del marketing, el outreach no involucra un producto o una estrategia para aumentar lo que se conoce como participación de mercado ó “market share”.

Cuando una entidad decide lanzarse a realizar outreach, es importante hacerse ciertas preguntas de manera regular, las cuales permitirán mantener la estrategia de comunicación en torno a los objetivos planteados y conseguir que las personas u organizaciones, a quienes se les haga conocer el mensaje, se cautiven por la causa y la entiendan claramente.

Las 5 preguntas principales que deben realizarse son las siguientes:

– ¿Cuál es tu meta cuantificable?
Es decir, qué es lo que quieres conseguir y en qué número. Algunos ejemplos de metas cuantificables podrían ser: recopilar 1.000 firmas para protestar en contra de la tala de árboles; recaudar $ 5.000 para mejorar las condiciones de una escuela; aumentar el número de donantes de mi organización en un 30% hasta fin de año.
Si la meta es únicamente crear conciencia sobre un hecho en particular, eso no es cuantificable y no es una meta buena.

– ¿A quiénes quieres llegar?
En otras palabras, quiénes son los que podrían hacer que tu meta cuantificable se convierta en realidad. Ejemplos en este caso podrían ser, personas que donan de manera independiente, representantes de fundaciones que entregan fondos a otras organizaciones, líderes empresariales, activistas y funcionarios públicos del área de asistencia social o representantes legislativos.

– ¿Qué necesitan tus “clientes”?
Para cualquier institución de beneficencia, sus clientes por así decirlo son las personas a las que atiende o que resultan beneficiadas de la obra que realiza. Esta pregunta se refiere, en términos genrales, a definir lo que ellos necesitan. Ejemplos: involucrar a más personas en la causa para poder mejorar la atención de sus necesidades; establecer sus aspiraciones y promover cambios junto con ellos; presentarles a personas que ellos necesiten conocer y que aporten a la satisfacción de sus requerimientos.

– ¿Por qué tus “clientes” te “compran” a ti?
En resumen, qué es lo que hace tu organización para que quienes se benefician de su labor sigan confiando en ella. Definir por qué tu organización es la única calificada para atender lo que ellos necesitan.

– ¿Cuál es la mejor forma para llegar a tus “clientes” y a tus “donantes”?
Considerar los medios que harán posible que el mensaje alcance a las personas que realmente quieres alcanzar. Ejemplos, participar en la junta directiva de otra organización; enviar una nota escrita en papel; auspiciar un evento; enviar correos electrónicos; utilizar las redes sociales.

Estas son las preguntas importantes que deberíamos como organizaciones hacernos antes de definir una estrategia de comunicación que nos permita conseguir nuestros objetivos de outreach. Sin duda, no existe una solución única que sirva para todas las instituciones y que se pueda aplicar como receta de cocina; sin embargo, este puede ser un enfoque para establecer precisamente una estrategia que funcione acorde a nuestros intereses.

Vía Nonprofit Technology Blog