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“Lo sentimos, actualmente nuestra librería de vídeos solo puede ser transmitida dentro de los Estados Unidos. Para más información acerca de la disponibilidad internacional, haga click aquí”. Este es el mensaje con el que los usuarios que estamos fuera de Norte América nos topamos al tratar de ver un vídeo en el sitio Hulu. En una línea similar, el sitio de música Last.fm anunció que a partir de este mes comenzará a cobrar una suscripción mensual de aproximadamente US$ 4 para los usuarios que no se encuentren en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.

Por otro lado, MySpace lanzó recientemente una versión con funcionalidad limitada bajo el nombre de Profile Lite, dirigida específicamente a usuarios en India y otros países. Finalmente, Facebook, está estudiando la posibilidad de reducir la calidad de los vídeos y fotos cuando se muestren en ciertas regiones fuera de Estados Unidos.

¿Qué consecuencias pueden tener a mediano plazo estos cambios? ¿Es esto el reflejo de una tendencia que está surgiendo y que podría generalizarse? Más aún, ¿significa que en un futuro cercano, quienes nos encontramos en países en vías de desarrollo, estaremos viendo los sitios de diferente manera a como se verán en países desarrollados?.

Estas dudas salieron a la vista esta semana a partir de la publicación de un artículo en el prestigioso diario estadounidense The New York Times, en el cual se destaca que empresas de Internet como las antes mencionadas, están teniendo problemas para financiar sus operaciones y mantener su funcionamiento fuera de los Estados Unidos; debido a que su modelo de negocios basado en publicidad, no les está generando suficientes ingresos para mantener la infraestructura requerida para atender la demanda en el resto de países.

Aunque este hecho puede interpretarse como exclusivamente relacionado al ámbito comercial y de negocios, no deja de significar que se está discutiendo como posibilidad el cambiar la forma en que un sitio web, servicio o red social se muestra dependiendo del país en el que nos encontremos. Y esto puede constituir una nueva brecha digital en formación.

En general, se entiende como “brecha digital” a las diferencias que existen entre quienes cuentan con acceso y utilizan las llamadas Tecnologías de Información y Comunicación y aquellos que no. Y dentro de este concepto, se encierran diversas variantes, por ejemplo, conectividad (quienes cuentan con acceso a Internet versus quienes no), uso (quienes contando con acceso aprovechan la información y aquellos que no), idioma (disponibilidad de contenidos en un idioma más que en otro), etc.

Si las intenciones de las compañías web se concretan, pronto tendremos que considerar otra variante en esta lista: quienes acceden a los sitios web y redes sociales con sus características completas, y aquellos que solo pueden participar en versiones con funcionalidad limitada.

Para las compañías, este dilema no será tan fácil de solucionar; pues mientras más usuarios tengan y más globales sean, más interesantes serán para sus auspiciantes. Sin embargo, si siguen creciendo en todo el mundo al ritmo actual, y a la vez no aumentan sus anunciantes fuera de Estados Unidos, tendrán que revisar la manera de mantener sus operaciones y lo antes expuesto podría concretarse.

A los usuarios, solo nos queda esperar que esta tendencia no se confirme y se analicen otras soluciones; para así alejar la posibilidad de que esta nueva brecha digital se afiance y se convierta en otra desigualdad social que tenga que ser mitigada.