De acuerdo a un informe de Unesco, en el mundo existen 759 millones de personas adultas que no saben leer ni escribir, de los cuales dos tercios son mujeres; esto constituye aproximadamente un 11% de la población mundial. Lo ideal y preferente siempre será que la alfabetización llegue a estas personas para ayudarlas a superar esta limitante; pero mientras eso ocurre, existen proyectos que buscan ofrecer facilidades para acceder al conocimiento de maneras diferentes a la lectura.

Uno de estos proyectos es el Talking Book de la organización estadounidense Literacy Bridge, el cual es un dispositivo de audio diseñado para las personas que no pueden leer y que además carecen de energía eléctrica en su comunidad. En este dispositivo se graba información como técnicas de agricultura, preparación de fertilizantes, siembra de semillas, mensajes sobre higiene, cuidado infantil, prevención de enfermedades; así como también libros e historias educativas, para ser escuchadas en áreas remotas, tanto por adultos y niños.

En el 2009 se realizó un programa piloto de los Talking Books en la zona rural de Ghana, el cual dio como resultado que el 91% de los agricultores los utilizaban y aplicaban lo que aprendían en su trabajo; por otro lado, quienes tenían acceso a estos aparatos tuvieron en promedio un incremento del 48% en sus cosechas, comparado con un decrecimiento del 5% en las de quienes no los utilizaban. Finalmente, el programa causó que los agricultores tengan un retorno de inversión tres veces mayor durante el primer año de trabajo.

Sin duda un ejemplo del impacto que pueden tener tecnologías sencillas en quienes carecen de herramientas y conocimientos para desarrollarse.