Uno de los términos que se vienen escuchando últimamente con frecuencia en el mundo tecnológico es el de “cloud computing” ó “computación en la nube”. Sin embargo, para muchas organizaciones, incluyendo las del tercer sector, todavía el significado de estas palabras no está del todo claro, a pesar que algunas de ellas incluso utilizan “servicios en la nube” sin estar conscientes de aquello. Para conocer mejor de qué se trata el cloud computing o la computación en la nube, a continuación trataremos de explicar esta tecnología y sus implicaciones.

Esencialmente, la computación en la nube permite que recursos tecnológicos sean accesados a través de Internet, sin la necesidad de conocer detalles técnicos o temas específicos sobre tecnología. Algo como los servicios básicos: no necesitas conocer cómo la empresa eléctrica o la empresa telefónica hace para transportar la electricidad o las comunicaciones, simplemente te conectas a estas redes y las utilizas.

Por ejemplo, para contar con una dirección de correo electrónico, técnicamente es necesario tener un nombre de dominio, un servidor conectado a Internet las 24 horas del día, un software que administre los correos electrónicos, y en algunos casos un programa instalado en la computadora del usuario para leer los correos electrónicos. En cambio, a través de la computación en la nube, solo es necesario ingresar a un sitio web como Hotmail, Gmail ó Yahoo, registrarse y comenzar a utilizar el correo electrónico. No tenemos que preocuparnos de los detalles técnicos que hacen que la tecnología funcione, simplemente nos beneficiamos del uso de la tecnología.

Así como a través de la computación en la nube podemos utilizar el correo electrónico, existen también otros sistemas que podemos aprovechar tales como programas de ofimática (Microsoft Skydrive ó Google Docs), espacio para almacenar y compartir archivos (Dropbox ó Box), y administración de relaciones con clientes (Salesforce).

Entre los beneficios de utilizar la computación en la nube están:

  • Bajo costo: En algunos casos los servicios están disponibles sin costo, y en otros su costo está en relación al volumen de uso.
  • No se necesita personal con destrezas técnicas: Aunque para utilizar estas soluciones es necesario conocer sobre el manejo básico de una computadora e Internet, en general no hace falta contar con profesionales o expertos para poderlas utilizar.
  • No utiliza servidores en las organizaciones: Debido a que estas soluciones funcionan en servidores que mantienen, actualizan y administran sus creadores, no hace falta contar o instalar un servidor para utilizarlas.
  • Rápido desarrollo: En muchas ocasiones, abrir una cuenta toma pocos minutos.
  • Conveniencia: Se pueden acceder a los servicios desde diferentes lugares y dispositivos.

A pesar de la popularidad en su uso, la computación en la nube no es inmune a ciertos preocupaciones, por ejemplo, la privacidad de los datos, integración con los hábitos y cultura organizacional, y confiabilidad. Sin embargo estas preocupaciones pueden minimizarse confiando en proveedores de servicios que cuentan con respaldo y experiencia, realizar pruebas de los servicios antes de utilizarlos plenamente, contar con un respaldo de los datos en caso de alguna falla de conectividad o del proveedor, y asegurarse que la información sea almacenada de manera encriptada para protegerla.

Por otro lado, antes de una organización decidirse en utilizar computación en la nube, es importante que considere lo siguiente:

  • Es preferible que cuente con acceso de banda ancha a Internet, ya que sin este los servicios en la nube funcionarán lentos o incluso algunos no funcionarán.
  • Al momento de comenzar a utilizar un servicio en la nube, se comienza a depender de las compañías para que lo mantengan y almacenen los datos de manera confiable y segura.
  • Si una organización no cuenta con acceso permanente a Internet, debido por ejemplo a viajes, fallas en equipos o cortes en la conectividad, tampoco se contará con acceso a los documentos, archivos o sistemas que se utilicen en la nube, ya que estos residen en Internet. Sin acceso a Internet no se puede contar con acceso a la computación en la nube.

Finalmente, la sugerencia sería que antes de adoptar completamente servicios de computación en la nube, las organizaciones prueben por un tiempo los servicios que necesiten y si estos satisfacen sus expectativas comiencen a incrementar su uso, teniendo en cuenta las consideraciones antes presentadas.