
En esta semana que concluye trascendió a nivel internacional la noticia de las protestas estudiantiles ocurridas en la República de Moldavia, convocadas como forma de rechazo a la victoria del partido comunista oficialista en las elecciones desarrolladas el domingo anterior. Lo que pudo haberse limitado a un episodio en la política interna de ese país, comenzó a captar atención mundial cuando la oposición se decidió a utilizar Twitter, Facebook y otras redes sociales para organizarse y difundir su desagrado.
Las protestas se iniciaron el lunes anterior, cuando activistas de dos agrupaciones juveniles, Hyde Park y ThinkMoldova, convocaron a una reunión espontánea (de las que se conocen como flash mob) en las afueras del parlamento moldavo con la esperanza de congregar a unas 300 personas y rechazar pacíficamente los resultados electorales. Para sorpresa de quienes la convocaron, esta iniciativa a la que denominaron “I am not a Communist” (“Yo no soy Comunista”), contó con la participación de alrededor de 10.000 personas, incluyendo jóvenes y líderes de la oposición.
Natalia Morar, periodista investigadora y una de las líderes de ThinkMoldova, describe en su blog los esfuerzos de organización que realizaron para esta convocatoria de la siguiente manera: “Seis personas. 10 minutos de creatividad y acción. Unas cuantas horas de difusión en las redes sociales, Facebook, blogs, SMS a amigos y un boletín por e-mail. Toda la organización – a través de Internet”.
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